![]() |
| Símbolo mafioso. Hinchadas Unidas Argentinas significó uno de los casos más oscuros en la historia de los barras en nuestro país. |
En la década del 80, la aparición de los Hooligans en Inglaterra fue la penosa invitación a que en tierra argenta naciera nuestro propio grupo de violentos en el fútbol: "los barrabravas".
Si bien nuestros "viejos" cuentan que en los estadios ya se veía violencia desde mucho antes, se sabe que fue a comienzos de los años 90 que esta mafia se apoderó de las tribunas y de casi todo el entorno de cada partido. "Antes habían barras, pero las peleas eran por quien le quitaba una bandera al otro o quien cantaba más fuerte para que al rival no se lo escuche en el campo de juego. Jamás se llegó ni siquiera a pensar en matar a otro porque tenga una camiseta diferente", dicen siempre los abuelos al ser consultados por los orígenes de esta "especie" que tanto daño le hace al fútbol.
Hoy en día, y con la experiencia de concurrir seguidamente a estadios tucumanos, puedo afirmar que los barras hacen sus negocios a la vista de todos. "Jefes" de la barra parados en la puerta del estadio manejando a la policía para facilitar el ingreso de sus secuaces sin entradas, cobrando "comisiones" a los vendedores de choripanes en los alrededores de la cancha, vendiendo entradas no oficiales en la esquina del punto de venta autorizado, son sólo algunas de las prácticas que se llevan a cabo alrededor de cualquier estadio de Tucumán, sobre todo en San Martín y Atlético.
Analizando este fenómeno de crecimiento sin techo, nos damos cuenta que en menos de 30 años evolucionó a escala desmedida y en todo sentido. Teniendo en cuenta la gravedad de los actos que llevan a cabo los barrabravas, quienes tienen un papel fundamental para dar a conocer estos delitos son los periodistas.
Siguiendo las bases del oficio, los profesionales de la comunicación deben informar todo lo que sucede con estos personajes. Eso, simplemente INFORMAR. Aunque en muchos casos se cometen errores que no ayudan en la lucha para erradicar la violencia en las canchas. Vamos a ver algunos:
Hace un par de semanas, en el partido que jugaron en Uruguay, Peñarol vs Atlético Tucumán, una facción de barras uruguayos se quedaron con banderas "decanas". En la nota del Diario Olé, se detallan los hechos de la noticia, y se comete el error de poner una imagen de una red social de la barra "manya", dándole así un protagonismo totalmente innecesario a los delincuentes, ya que el otro porcentaje de los hinchas, a estas alturas ya contagiado de la enfermedad de los violentos, ven esas redes y los siguen e incluso defienden las prácticas violentas que llevan a cabo.
En este otro caso, el mismo diario (con intención política de por medio), decide poner en su tapa a un grupo de barrabravas. Por más que la "intención era buena" de denunciarlos, la realidad es que no tiene ningún sentido el protagonismo adquirido por los delincuentes.

¿Acaso estos personajes tienen algún mérito como para aparecer en la tapa del diario más importante del país a nivel deportivo? ¿Este tipo de cosas contribuyen a sacar a los violentos de las canchas para que vuelva la familia?
Y para finalizar, la frutilla del postre, CONFERENCIA DE PRENSA DE "BEBOTE" ALVAREZ para anunciar que iba a ir al mundial de Brasil.
¿Los canales de TV no tienen otra información más importante para brindar? ¿Es "Bebote" Alvarez una superestrella que merezca varias cámaras prestando atención a sus palabras? Otra vez.... ¿Esto ayuda a eliminar a los barrabravas?
La respuesta a todas las preguntas claramente es NO. Porque desde el periodismo se debe exigir a las autoridades políticas de Estado para combatir las barras, ¿pero desde qué lugar lo hacemos después de poner a estos delincuentes en la tapa de un diario?
Entonces, a la hora de informar sobre los barras, se debe hacerlo con la responsabilidad de decir toda la verdad, sin generarles a estos el beneficio del protagonismo, y por sobre todo, no olvidando que tenemos en nuestras manos un arma que puede conducir a una posible solución a esta enfermedad llamada BARRABRAVAS.
